Nacer… pero cómo y dónde?

No hay cama, le dicen, y ella se queda parada ahí, con los bultos para el ingreso y un embarazo que pasa ya de las 41 semanas. No hay cama en la sala así que la llevan a pre-parto, junto a aquellas otras mujeres que se quejan de los dolores y las contracciones que a ella aun no le sobrevienen. Sola, incomunicada, expectante. Aparece una cama horas más tarde, en un cuarto atestado, cuando la doctora dice que es imposible dejarla en aquel otro salón. El baño tiene un tragante destapado en el piso, parece una letrina: un hoyo profundo que hiede.

Cuarenta y ocho horas después la pequeña abre sus ojos al mundo, sus pulmoncitos respiran el aire de la vida, el olor de su madre, el olor del salón desinfectado. No sospecha la gama de olores que tendrá que soportar luego. Horas de recuperación, al fin madre e hija pueden ser trasladadas a la sala de cesárea, la que tiene “mejores condiciones” para atender a las mujeres operadas. No hay cama, le vuelven a decir.

La ponen en un cuarto en la sala de partos normales. Al día siguiente alguien decide que ahí no le toca estar y la pasan para otro cuarto en el mismo pasillo pero del ala del frente, la que está aún pendiente de reparación, un cuarto en el que las condiciones son realmente deplorables, y donde supuestamente tampoco debe estar.

Las camas están apiñadas, los cuneros están juntos y no puedes atender a un bebé sin topar con el otro. Por ende, el sillón del acompañante no está al lado de la cama, sino a los pies, o lo que es lo mismo, en el estrecho pasillo que queda libre –o quedaría– para pasar al baño. No se puede caminar.

Pero nada de eso es lo peor, el colmo, el cataclismo de la situación. No lo es siquiera el hecho de que en cinco días solo se limpiara una vez, a manos de una reclusa, que no pudo –o no quiso– esperar a que los acompañantes salieran y pasó la frazada húmeda por entre los pies y las patas de camas y cuneros. No lo es tampoco el pan duro o la leche aguada del desayuno, o el que la enfermera pregunte a la paciente si se quiere poner el medicamento. Ni siquiera lo es el hecho de que el ventanal que abarca casi toda la pared no cuenta con cortinas ni empapelado y el sol se cuela de plano sobre las camas y las cunitas. No, lo peor de todo, lo más insoportable, lo más inconcebible, es el baño.

La unión entre las losas muestra una suciedad antigua, adherida, inamovible ya. El herraje del lavamanos está mutilado por lo que el agua cae sobre un cubito que alguien ingeniosamente colocó ahí, mohoso, que sirve a la postre para descargar la taza, ya que su tanque no funciona, no tiene tapa ni sistema instalado. Nadie lo vacía a tiempo, así que el agua corre e inunda el baño, porque el tragante del piso no consigue tragarla toda. Otra lata corroída hace las veces de cubo para descargar. La silla en la que deben sentarse las recién paridas, las recién operadas, para bañarse es una mugre oxidada. El cesto se repleta. Nadie recoge la basura. La taza se tupe dos veces, en ambas ocasiones un viejo negro, alto y flaco, viene a destupirla y, tras la proeza, sale con el destupidor goteando por todo el cuarto.

Ay pequeña! Que sabrás tú de olores. Tú que estabas tan protegida en el vientre de tu madre, tan limpia, tan a gusto. No imaginabas, lo sé, que el mundo aquí afuera sería así, con tanta podredumbre, que el lugar que te vería nacer sería un hueco mohoso y desatendido.  

Cuba se jacta –aún– de ser una potencia médica. Se jacta del servicio médico que brinda, y culpa a las mil vírgenes de lo que falta. Pero mantener un hospital con las mínimas condiciones higiénicas no conlleva una inversión millonaria. Garantizar a una operada una recuperación satisfactoria no precisa de la importación. No estamos hablando de medicamentos, ni de equipamiento médico, hablo de limpieza, de higiene, de medios que no cuestan mucho, como los implementos de limpieza o una taza de baño en condiciones.

Es triste decirlo pero los niños cubanos no nacen en condiciones favorables, nacen en un hospital sucio y propenso a enfermarles. Nacen en un ambiente con tendencia a la infección. ¿Qué hacen esos niños en el pasillo? Preguntó la enfermera cuando sus madres o padres los paseaban al fresco intentando dormirles. Éntrenlos que aquí hay muchas “cosas”. Y me recuerdo de Carlos Ruiz de la Tejera: ¿Qué cosa es “la cosa”?

Y para los que piensan que exagero, que difamo al tan sonado sector de la salud cubano, pues no hay nada como la evidencia gráfica. Aquí se las dejo.



10 Replies to “Nacer… pero cómo y dónde?”

  1. Lucia

    Tu post, con el mayor respeto me dan ganas de reír. No porque difiera de él, por desgracia lo he vivido en carne propia y peor. He visto las cucarachas circular libremente por todo el lugar, cucarachitas acabaditas de nacer aún incoloras con sus padres ya oscuros…y se que te asqueas, pero fue así. Conviviamos a riesgo de que entraran por la nariz al dormir, y aún así me dan ganas de reír. Porque no basta con todo lo deprimente del lugar, basta con que pases un día inexistente en una cama y nadie venga a preguntarte que haces o porque estás ahí, porque si no tienes a alguien a tu lado si estas mal te mueres, y si estas bien, te enfermas. Y luego de las ganas de reír me vienen las ganas de gritar, cantar con Juan Luis Guerrra…porque es como pasar el Niagara en bicicleta

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    • Sherezada Autor del Post

      Ah! Las cucarachas! Olvidé las cucarachas! No podían faltar, todo tenía que estar envuelto y bajo vigilancia, el mosquitero de los nenes bien puestos, en fin…
      Es triste y es duro, entrar a un hospital sano y «pescar» un estafilococo en el salón. Es duro que la enfermera se moleste porque en la noche vas a pedirle ayuda ante tu preocupación porque el nene mama pero a la madre -primeriza- no le sale bien la leche. O que en la visita médica la doctora le explique a los alumnos pero te explique a ti cómo está el nene.
      Es duro sobre todo que se quiera tapar el sol con un dedo, que el noticiero refleje justo lo contrario y que lo poco que decimos -o sea, esto- no sirva de nada.

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  2. Halli

    Para estar en un Hospital por varios días, hay que llevar par de chancletas, una para estar en la sala y otras plásticas para el baño, y si estas son de una plataforma un tanto altas, mejor navegas, y para matar cucarachas, jaja, lo máximo! Concuerdo con Lucia que lo que da es risa…pero de pi….!!!! Y lo inconcebible es que ya tenemos arraigado el “me da lo mismo”, el ignorar y dejar pasar sin denunciar y el que lo hace, en vano queda, porque como dice otra canción la vida sigue igual…

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    • Sherezada Autor del Post

      Es que el cubano se ha acostumbrado a reirse donde debería llorar, rabiar, y patear.
      El otro día veia la noticia de las vacunas que provocaron ingreso a varios niños y la muerte de una beba, y se concluyó que fue por una bacteria adquirida en el policlínico, por mala manipulación de la enfermera. Pero yo me pregunto ¿que rayos hace una bacteria en el salón de vacunación de un policlínico? ¿No se supone que ahi todo esté más que esterilizado y reocntra esterilizado? Ahora paga la enfermera, que seguro va hasta presa, pero quién paga por la asquerosidad que hay en todos los centros de atención médica de este país?
      No es risible, es triste y doloroso. Pero tienen que suceder cosas como esa para que se note. En este hospital que relato puede morir cualquier niño por contraer una bacteria, pero solo cuando suceda se dignarán de hacer algo… o incluo tal vez ni así.

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  3. EvilDoctor

    No, sí que sirve, pues eso que has escrito es una realidad que viven hoy todos los cubanos y no solo en los hospitales maternos sino en el sistema de salud en general, y considero que es bueno que lo hayas expuesto, como también sé que lo leerán muchas personas y que comentarán al respecto no solo aquí sino fuera, y ese puede ser un pequeño paso para hacer conciencia y mejorar lo que depende de nosotros mismos y no de un bloqueo ni nada que se le parezca.

    Saludos Evil.

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    • Sherezada Autor del Post

      Ojalá y tengas razón y decirlo sirva de algo.
      Pero bueno, al menos el propósito de mi sitio, que es que aunque sea una persona lea y entienda, ya se ha cumplido.
      Gracias por volver ua vez más
      Saludos.

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  4. Alondra1

    Hay amiga por desgracia todos los centro de salud estan con esas pesimas condiciones,lo ultimo es tener que ir a un hospital.Muy bueno tu articulo

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    • Sherezada Autor del Post

      Gracias Alondra. Y si, es muy triste y muy cierto. A veces digo que es mejor morirse que enfermarse, es duro, y no es totalmente cierto, pero denota mi desesperación ante una situación de enfermedad en estos dias que estamos viviendo.
      Gracias por comentar.

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  5. Nube

    Bueno Shere, que te puedo decir que lo viví en carne propia 3 veces, perdi la cuenta de la cantidad de camas por las que pasé, es real y triste.

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    • Sherezada Autor del Post

      Mucho mas triste es que cada quien tenga al menos una experiencia personal con esto. Eso nos dice cuan generalizada está la situación.

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