El sexo, tan importante en la vida de todos –o casi todos– los seres humanos. Y no lo digo en el sentido de la reproducción y preservación de la especie, sino en el sentido del disfrute y el placer físico. Uno de los mejores placeres carnales, y un llamado fisiológico, nuestro cuerpo está diseñado para demandar este goce, y vivirlo a plenitud cada vez. El sexo, algo en lo que comenzamos a pensar desde que aun somos niños, y que nos absorbe como un vicio una vez que lo probamos.
No voy a venirles con mojigaterías, seré honesta: yo no veo nada de malo en tener sexo en una primera cita si el llamado es genuino por ambas partes, si una cosa lleva a la otra y ambos se desean lo suficiente como para desterrar los prejuicios y preceptos sociales y morales, y darse un buen revolcón. Por mi está bien, no hay que imponerse un número determinado de citas para finalmente irse a la cama. Tampoco le veo el gran problema a tener sexo con una persona que acabas de conocer, si saltó de repente la chispa, y la química es buena.
¿Qué es lo que me molesta entonces? La imposición, la predeterminación, el acondicionamiento. La relación sexual entre un hombre y una mujer es algo que debe darse de un modo natural, cuando la carne llama y las entrañas tiran, si el fuego se enciende y ambos quieren quemarse. No debería ser de otro modo. Pero hoy en día la perspectiva ha cambiado hasta el punto de que –en mi opinión– está en riesgo de perderse la espontaneidad. Ahora cuando un hombre invita a una mujer a salir lo hace pensando en el “happy end”, ya es como una condición, como un paso a paso que ha de terminar irremediablemente en la cama, y que ha de cumplirse con todo rigor. Cuando un hombre invita a salir a una mujer no lo hace pensando en “salir a tomar algo, conversar, tal vez bailar, o ir al teatro, a una exposición… y regresarla a casa”. No. Cuando un hombre invita a salir a una mujer lo hace pensando en “ir a tomar algo (sexo), bailar (sexo), conversar (sexo), y luego sexo”.
A mí la verdad es que me tiene un poco harta semejante actitud, que no se valore ya el irse conociendo de a poco, el ir descubriendo la atracción en la conversación de hoy, el café compartido del día siguiente, la llamada telefónica, hasta que un día, por sí solo, llegue el placer carnal.
Es cierto que a la mujer le toca imponerse, que si decimos “no”, pues es “no”, pero no crean, se siente la presión, la de la persona con la que estamos compartiendo, la de la sociedad que asume como cada vez más extraño el tomarse un tiempo para dejar que las cosas fluyan por sí mismas, que caigan por su propio peso. Y luego está el hecho de que, aunque te impongas y digas “no” ya te queda el aquello de saber que en la mente del tipo prima un pensamiento: sexo.
Los que me conocen bien –y me refiero a bien bien– podrían pensar que este escrito mío resulta un poco contradictorio, pero fíjense que yo hablo de la premeditación, de matar la creatividad, de anular la posibilidad de que exista pleno disfrute sin tener que terminar necesariamente en la cama, sino en una despedida en la puerta con sabor a promesa de un nuevo encuentro. Se trata de ver a la mujer como algo más que un fin para el placer del cuerpo, de hacer valer la importancia que tenemos, apreciar en nosotras los valores y virtudes que poseemos más allá del goce que les brindamos entre nuestras piernas.
Tal vez todo sea producto de la misma vorágine vertiginosa en la que se ve envuelta la sociedad, que nos ha hecho ir más aprisa, soltar lastre, cambiar preceptos. Pero pienso que bien viene preguntarnos: ¿Vale realmente la pena olvidarnos del placer de la naturalidad y la espontaneidad? ¿Vale la pena encerrar al sexo, tan disfrutable y placentero, en la premeditación, en una imposición psicológica? Yo creo que no. No sé, tal vez estoy cambiando, o he comenzado a transitar mi etapa más adulta, o sencillamente me he saturado. Como sea, más allá de mis razones subjetivas, pienso que vale la pena reflexionar un poquito sobre esto. Estoy convencida de que el sexo se disfruta mucho más cuando existe verdadera química entre los dos, de forma natural. Sí, es muchísimo mejor, se los aseguro.






Pues considero que es algo que esta sucediendo y no sólo con los hombres, la pérdida de valores es general, a tal punto de que cierta vez una mujer que le regalé una flor me dijo que era mejor que le ubiese regalado una cristal, por ahi anda la cosa..
Hola Fitin, pues es tan triste como eso, como saber que también algunas de nosotras hemos propiciado de algún modo algunos de esos comportamientos en los hombres, pero igual eso no es justificación, mi mentalidad no puede estar determinada por las actitudes ajenas, sino por las mías propias.
Un saludo, y que bueno que te llegas nuevamente.
Hola Shere!
Antes de comentar te deseo un feliz 2019, es probable que estos días sean los últimos en que rastree la web, como sabes, se me avecinan días complicados. Que todo sea lindo y motivador para tí en el próximo año, traslada mis buenos deseos a tu madre y hermana.
Como siempre tocas un tema polémico, las relaciones amorosas no han escapado de la pérdida de valores, el exceso de libertad juvenil se torna peligroso porque como dices, hay que darle tiempo al conocerse, a disfrutar del aprendizaje mutuo antes de llegar al sexo. Si tuvieras acceso a las cifras actuales de embarazo adolescente te alarmarías.
También pienso que el error está en aceptarle una salida a cualquiera, hay mujeres y hombres a los que se les ve por encima de la ropa (como reza un viejo dicho) que sólo buscan el acto sexual, entonces, ¿para qué arriesgarse al mal rato si puedes aspirar a una mejor compañía? Al final la elección es tuya, y es preferible quedarse en casa antes arriesgar la integridad física porque hay hombres que cuando beben pierden el sentido común y un «no» al sexo se puede tornar peligroso.
El sexo es como dices, un acto consensuado y natural, espontáneo, que sólo ofrece placer cuando no hay condicionantes.
Un beso grande mi amiguita querida!
Lo que sucede Du, es que no siempre le ves por encima de la ropa a esa persona que su interés primario es el sexual. Y es que mira, no se trata ni siquiera de que ese sea su interés primario, sino de cómo lo exterioriza, el momento y la manera. Elegir bien se hace cada vez más difícil. Tu sabes que yo nada tengo en contra de los encuentros sin compromiso, de las noches de pasión sin promesas de futuro, pero es que no puede perderse el buen gusto, es lo que digo, puedes salir con una persona y estar incluso ambos de acuerdo en que van por algo pasajero, pero no por eso tienes que desbocar la ansiedad sexual, se puede tener algo agradable y bonito que, aunque efímero, te deje un buen sabor de boca.
Un año nuevo de mucha felicidad y amor para ti, ya te dije en tu blog. Un beso grande.
bueno muy interesante el articulo muy actual muchas veces me regunto donde quedo el romance, el amor, que pasa con las mujeres donque quedo la pasion, el esatr enamorado de una persona
hoy en dia son muchas las interesadas el sexo me arece que se comio a el aor no se que pasa DIOS NOS AYUDE a no dejar morir esoq eu todavia late en nuestro corazones gracias or el texo marravilloso esta para que todos los lean
Bienvenido maestro a este sitio. Gracias a ti por manifestar gusto por lo que he escrito. Solo nos queda rescatar los que podamos, y cómo podamos, un poco de todo eso que hemos dejado perder. Un saludo y espero que te sigas llegando por acá.
Amiga mía, como faltar un post de sexo?. La verdad es que no hay mucho que comentar, lo has dicho casi todo. A veces creo que las mujeres hemos acelerado un poco ese comportamiento precisamente a la creencia de que inevitablemente eso vendrá después, ya casi estamos condicionadas para imaginar que luego de..vendrá lo otro. Pero lo triste no es que pase precisamente en mujeres adultas, donde se da por hecho que » no hay nada que perder». Lo triste es con las que apenas siendo niñas viven el momento como un acto obligatorio para estar a tono. Nuestra cultura avanza de una forma muy rara. Es normal que algunas madres acepten que su hija duerma-viva con el novio, porque de todos modos va a hacerlo…y es más fácil ceder que educarla sexualmente, y no serviría de mucho, porque entonces la amiga y la otra y la otra….y es difícil tener 15 años y ser la casta del grupo (al menos en estos tiempos). Y las mujeres a veces damos el pie, la mano y el cuerpo entero a que quizás un hombre que llegue con ideas de solo salir, tenga que entrar y quedarse. La sexualidad es complicada, porque ya todo es normal, o casi todo. Solo queda que cada cual intente cuidar la suya, entregarse y disfrutar y saber decir NO en el momento oportuno. No hay nada como un buen sexo, pro cuantas violaciones «consentidas» ocurren a diario, solo por seguir la corriente?
Intentemos poner empeño en que todo sea mejor es lo que nos toca.
Viv! Tu comentario es casi como una segunda parte de mi entrada ¡Me ha gustado mucho!
Y pues, estoy de acuerdo contigo en todo lo que dices. Gracias por pasarte siempre y dejarme tus comentarios. Y si, la sexualidad está en todo lo que nos rodea, en cada paso que damos, entonces ¿cómo excluirlo de mi blog? Sabes que no podría jejeej
Un beso grande.
No te conozco bien bien, entonces debe ser por eso que creo que no te contradices y te entiendo. No tengo mucho que añadir, pues cada vez que escribes o publicas siento que son tuyas mis palabras o que tus palabras son las que normalmente uso yo, es una conexión rara ahí que me cuenta comentar sin repetirte. So shere, no voy a hablar del momento de salir y pensar solo en sexo, solo quiero reforzar el hecho de que las relaciones sexuales tienen que ser deseadas por ambos miembros de la pareja, no importa si se conocieron hace 15 min o si llevan conociendose toda una vida.
Por ahí nos pillamos.
PD: me encantó
Hola Shere, muchas felicidades y cosas positivas te deseo para este nuevo año ya que no hemos hablado más, jeje. Bueno, acabo de leer este escrito tuyo, el cual trata un tema que, de una forma o de otra, todos o casi todos, hemos tenido el placer o la desdicha de vivir. Muy bueno, y profundo como de costumbre. Creo que en este mundo de hoy en día no se sabe ya de quien es la culpa, si de la mujer o del hombre, creo que ambos géneros han contribuido un poquito a que hállamos llegado a este punto. Por ejemplo, ¿sabes cual sería tu reacción si salieras con un chico y sientes que este prefiere solo disfrutar los buenos momentos que se pueden darse en tu compañía, dejar todo fluir y no mostrarse interesado en el placer carnal? quizás te quedarías confundida, incrédula, ¿cuantos pensamientos pasarían por tu mente cuestionando los motivos reales de él?. Ya los hombres de hoy en día tienen temor a no quedar bien con su papel de machos, a no cumplir con su rol, que en caso de que, si es la mujer la que está mostrando constantemente señales de querer pasar al otro nivel y él chico es el que prefiere disfrutar el momento y dejar el resto a la espontaneidad, puede este correr el riesgo de caer en la zona de amigos de la chica, que la misma pierda el interés en él como hombre deseable y así ambos, sin darse cuenta, pierden la oportunidad de disfrutar del placer y la pasión del sexo, para convertirse ambos en una buena compañía, colegas, amigos, o incluso simples conocidos. Saludos.
Hola Leothor! Sí que andas perdido!!
Mira, lo que pasa es que cada uno lo ve desde su punto de vista: tu de hombre, yo de mujer. Pero lo cierto es que es un conflicto social sobre el cual deberíamos reflexionar. Es bueno ver que un par de amigos lo han hecho con mi escrito jejeej
Es bueno volver a verte ¡¡ya no te pierdas tanto porfa!! 😉