Cuentos locos: Yo, de wild wild west

Lo conocí en un bar de mala muerte. Tomaba su whisky al strike. Nada más verle me llamó la atención su pelo negrísimo contrastando con las largas y espesas pestañas de sus ojos. Luego estaba su postura, como de quien está siempre al acecho, o a la espera de algún motivo para desenfundar sus pistolas.

¡Aquí: luz roja! ¿Es esto era real?, pensé. El tipo llevaba una pistolera ceñida a las caderas, con sus respectivos revólveres cargados dentro de las fundas. Me fijo bien en sus ropajes: pantalón de lona color beige oscuro y una camisa azul cielo remangada hasta los codos. Un pañuelo negro atado en la nuca le caía flojo, en forma de pico, por el cuello, y usaba un sombrero que descansaba en la barra el bar. Parecía salido de una película de Clint Eastwood. En pleno siglo XXI. Un aura enigmática le cubría, y algún tipo de fuerza gravitatoria parecía ser su centro, porque una rápida mirada alrededor me bastó para darme cuenta de que todas las mujeres del lugar, y hasta un par de hombres, se estaban babeando por él.

Eché un vistazo a ese cuerpo de cowboy. Era perfecto. Medio loco o no, estaba de rechupete. Así que me acerqué, resuelta, y me senté en una banqueta a su lado. Y como he visto tantas películas de Hollywood –y él parecía salido de una– sabía exactamente lo que tenía que decir: ¡Un whis…! Quise llamar la atención del barman pero la voz me salió atravesada por un gallo. Carraspeé. Él levantó una ceja. El hombre tras la barra soltó una carcajada ¡Contra, justo ahora me da por hablar con voz de gallina culeca! Fui a por el segundo intento ¡Un whisky, sin hielo! y bajé una nota al tono de mi voz, poniendo acento seductor y añadí: y otro para el chico guapo aquí a mi lado. Uff, al menos esa vez me salió bien.

Me miró. Le miré. Bajó la vista a mi escote. Bajé la vista al centro de su pantalón. Nos tomamos no se cuantos tragos más, hablando de pueblos, tabernas y caballos. Vaya tipo raro, pero que rebueno estaba, así que lo invité a mi covacha. Yo no se si era el vaquero o el toro, el búfalo o el caballo salvaje, lo que si sé es que gocé más que gozón con aquel hombre del western. Me enseñó las posturas de las montañas, y yo le mostré los juguetitos que guardo en mi armario. Jamás había visto uno ¿cómo era posible?, pero le cogió el gusto rapidísimo. La noche fue una perfecta montaña rusa, un sube y baja con vértigo en la barriga y gritillos de euforia ¡Que viva el salvaje oeste!

Cuando en la madrugada, ya relajados, le pregunté que hacía en la vida, me respondió que se dedicaba a asaltar bancos. Lo dijo como en un susurro, y en sus ojos de águila brilló una luz, un destello de locura y vicio. Me contó de todas su peripecias como asaltante de bancos, y de los millones que tenía escondidos en algún lugar que no pude sonsacarle ¡Pues quiero asaltar bancos contigo!, le dije divertida, así sin más. Y rió, con una risa que me pareció la del diablo emergiendo del infierno.

Esta tarde, bajo una quietud que parecía fantasmal, han tocado mi puerta. Abrí y ahí estaba él: las piernas firmes, semiabiertas. Las manos apoyadas en las pistolas. Me miraba desde abajo, tras el filo de su sombrero. Una postura de hombre peligroso. A su espalda una cuadrilla de cinco hombres –¿o debería decir machos?–, con atuendos similares al suyo y su misma postura, aguardaban. Vamos, me dijo, con una perversa sonrisa de medio lado.

Ahora estoy aquí, a la salida el banco, con dos bolsas grandísimas llenas de billetes. A mi lado está él. La cuadrilla detrás. Pero algo ha salido mal: la policía nos bloquea el paso con los carros patrulleros, mientras nos apuntan con sus pistolas y rifles. El que parece estar al frente me grita ¡Suelte las bolsas y ponga las manos en la cabeza! ¿Por qué se dirige a mí?  ¡El jefe es él! Le respondo nerviosa, señalando con la barbilla al tipo a mi lado que, impávido, mira a los policías. Ser asaltante de bancos ya no me parece tan divertido. ¡Suelte las bolsas, las manos en la cabeza, y todo terminará bien! Me repite el policía ¡Ah, carajo, la tiene cogida conmigo! Mi compañero saca sus pistolas y le apunta. Atrás, la banda hace lo mismo. Los policías ni pestañean, parecen no verles. ¡Pero si yo ni voy armada!¿Por qué se dirige solo a mí? Le grito al policía, ya casi histérica. El hombre del uniforme mira a su compañero, quien le devuelve la misma mirada interrogante. Entonces, adoptando un tono condescendiente de loquero que habla con su paciente me dice: ¿y a quien quiere que le hable si es usted la que está ahí con esas dos bolsas de dinero que acaba de robar del banco?

No quepo en mi asombro. Miro a mi lado, miro atrás, y ahí están mis cómplices. O los tipos de los que yo soy cómplice, que los verdaderos asaltantes son ellos.  ¿Acaso no les ven? Entonces mi hombre salvaje me mira fijo, y es cuando percibo sus ojos como profundas cavernas oscuras. ¿Cómo es que te llamas? Le pregunto en un hilo de voz, aunque no estoy segura de querer saber la respuesta. James, me dice. Me llamo Jesse James. Ríe estruendosamente volteando su cabeza al cielo. Y ahora sí, es la risa el diablo.

 

6 Replies to “Cuentos locos: Yo, de wild wild west”

  1. Leothor

    Vaya, hace rato que no veia una buena película del Oeste americano, jajaja. Interesante historia que me trajo el recuerdo de una película protagonizada por Jonny Deep donde él se vuelve un asesino, pero en su cabeza el asesino no era él, sinó un hombre que tenía problemas con él, por la autoría de una historia. La película se llama, Ventana Secreta, se la recomiendo a quien no la haya visto, muy buena actuación de Deep, todo un maestro.

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    • Sherezada Autor del Post

      Pues que alguien me avise si lo quiere llevar al cine!!!! jaajajaja
      Johnny Deep está más que probado, la peli la voy a buscar porque seguro seguro me va a gustar.
      Gracias por llegarte y comentar Leothor, te estás volviendo de mis fieles jeejejeejejeej. Me alegra que te gustara y, ya sabes, vuelve siempre ¿si? Saludos.

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  2. duda

    Oye pero qué historia tan bueeenaaaa!!!!

    Jajajaj!!! ¿Y no se habrá arrepentido la chica de andar de copas con el cowboy?
    Me gustó mucho, refrescante en medio de estos calores veraniegos, ocurrente y simpática, bien por tí, como siempre.
    Besos!!!

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    • Sherezada Autor del Post

      Ahhhh, me alegra que te gustara, Du!!!!
      No se si recuerdas que había anunciado varios cuentos como este, todos mas menos en la misma cuerda; algo un poco inusual en mi, un atrevimiento vaya, pero es muy grato ver que les gusta.
      Besos para ti también.

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  3. vero

    Genial y refrescante como bien dicen ya, d verdad que nos pone en situación, vaya que te la comiste !!!
    Ansiosa por seguir leyendo cositas asi, y si te da por hacer sagas de esta pues quizás mejor…
    saludos!!

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    • Sherezada Autor del Post

      Holas vero! Feliz de que te haya gustado. Esta es una serie de cuentos así medio disparatados que me dio por hacer. Confieso que este tipo de escritos no es mi fuerte pero es una grata sorpresa ver que les han gustado a los amigos. Espero que sigas viniendo por acá y nos dejes tus impresiones acerca de las letras que les voy dejando. Gracias una vez más y saludos!

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