Yo no estoy muerta

Le dije que no me regalara ningunas flores. Los bombones sí, pero las flores para qué si yo no estoy muerta. Así le contaba una chica a alguien con quien hablaba por teléfono, acerca de su intercambio obviamente con algún chico que pretendió regalarle unas flores y unos chocolates por el día de la mujer, pero al parecer no había podido conseguirlas y había intentado disculparse por ello. Yo escuché el trozo de conversación por casualidad, y no pude evitar asombrarme ante la falta de delicadeza –y más que eso, estupidez– de aquella muchacha.

Muchas veces nos quejamos de los hombres, de su falta de atención hacia nosotras, nos quejamos de la sociedad y de los cambios que han ido dejando atrás los buenos gestos, el cortejo, el significado de las pequeñas cosas, de las sorpresas y regalos que no encierran un alto costo monetario pero sí un gran valor sentimental. Pero ¿cuánto de culpa tenemos las propias mujeres de que se haya perdido la costumbre de regalar flores, de dedicar canciones y poemas, de decir mucho con lo más simple?

Ahora muchas mujeres valoran a los hombres por su bolsillo, lo catalogan según los lugares a los que la puedan llevar, los regalos suntuosos que le puedan hacer. Y sí, está claro que es bueno tener un compañero con buena solvencia económica que signifique para nosotras una vida más holgada y placentera, pero no al costo de hacer sucumbir las ilusiones, las pequeñeces que engrandecen por dentro, no al costo de marchitar el alma y dejar morir el espíritu. No creo que a ese chico le quedaran ganas de volver a ofrecerle una flor a esa mujer, tal vez a ninguna otra. No después de esa respuesta. Y no podemos decir que sea su culpa.

Muchas cosas han cambiado en la sociedad, y ahora luchamos por la no violencia, por darle a la mujer un lugar primordial en la sociedad, por demostrar lo que valemos y lo que merecemos, pero de qué nos sirve si por otro lado desvalorizamos la grandeza de una flor, de qué nos sirve intentar magnificar nuestra figura y nuestra presencia en los grandes escenarios sociales si luego pisoteamos cualquier gesto que indicaría lo grandes que podemos ser por dentro.

Yo creo que sí estaba muerta, algo dentro de ella había perdido la vida. No había latido en su corazón que le hiciera notar cuan hermoso es que te regalen una flor, aunque sea la más común, recién arrancada de un jardín. Su sencillez había muerto, y su sensibilidad agonizaba al borde de un abismo. No estaba muerta, y sí lo estaba. Porque no hay peor forma de morir que la de ir sin alma por la vida.

8 Replies to “Yo no estoy muerta”

  1. el killer

    No se pq pero al principio de leer tu latido me dio risa el gesto desalentador de esta chica hacia el muchacho, pero por desgracia todavía hay personas q sienten tan poco (o nada) por gesto como este, pero te confieso q si soy yo el q ve esto me muero de la risa al instante jejjejejje, y no me reiré de el, sino de ella por ser tan incapaz de darse cuenta del gesto q han tenido con ella, pero bueno….. el mundo para q sea mundo tiene q haber de todo, me da gusto que hayas puesto un latido q no va a favor de tu genero siendo este el mismo de la bola verde jijijij, gracias……

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    • Sherezada Autor del Post

      Ahhh pero crees que solo pondría comentarios a favor de las mujeres?? que vaaaaa, yo hablo de la humanidad, de las personas, sin dividirlas en género o clases o razas, o que se yo, cuanta división tonta exista. Si bien suelo cortar más tela con respecto a los hombres, porque obviamente siendo mujer me toca más de cerca, igual no tengo pelos en la lengua para hablar de nosotras mismas si es necesario jijijijji
      A mi no me dio risa, verdaderamente, sino mas bien una mezcla de asombro con desagrado, aun cuando sé bien que ella no es la única mujer con semejante actitud. Pero como dices, el mundo para que sea mundo… pero me alegra mucho, no imaginas cuanto, que no me haya tocado caer en el grupo que, para hacer mundo, le toqua interpretar la estupidez de rechazar una flor.
      Gracias killer por llegarte una vez más y comentar, sabrás que es siempre bueno para mi ver que los amigos no olvidan este rincón.

      Ah, por cierto, hay foro nuevo: http://www.somostuzona.nat.cu/comunidad/index.php

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      • el killer

        me incapacitaron el acceso a esa direccion, nada q haz lo q yo diga pero no lo q yo haga, gracias por todo, slds el killer muerto jijijijij

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        • Sherezada Autor del Post

          Vaya, qué lástima!! pero bueno, no desaparezcas del todo ¿si? Al menos sabes que por aquí puedes encontrarme 😉

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  2. duda

    Tienes mucha razón. Nos está matando la materialidad, y no es culpa de los jóvenes, es un mal social que esgrime la doble moral de desarrollar valores por los medios masivos y ponerle precios de primer mundo en comparación con nuestros bolsillos trabajadores a los sitios de paseo y bienes atractivos, entonces las muchachas no prefieren no una flor, mágica y bella en su sencillez y sí una caja de bombones porque desgraciadamente estos últimos no los pueden tener con facilidad. Es duro y triste, sobre todo porque no se avizora un retorno a la época en que podías darte el lujo de comer bombones y agradecer las flores, si comprendes mi intención.
    No obstante no podemos cansarnos. Hemos de seguir luchando por devolverle el protagonismo a las flores, a las cartas, a las notas escritas a mano y dejadas debajo del teclado o prendidas del refrigerador, para recordarte que te aman, eso vale más que un bombóm Nestle.
    Tú siempre tocas un punto controvertido y sacas la polémica, excelente entrada.

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    • Sherezada Autor del Post

      Gracias Du!
      Y estoy plenamente de acuerdo contigo, has complementado muy bien mi escrito. Lo más preocupante, Du, es que las adultas de ahora aun tenemos un resquicio de ese protagonismo que mencionas, del placer de recibir una flor o una notita sorpresa, ¿pero las generaciones que vienen atrás, lo tendrán cada vez más perdido? Yo recuerdo con tanto agrado la primera vez que un chico me regaló una flor, arrancada de un jardín. Era apenas un botón pues ya era de noche y la pequeña rosa estaba cerrada, pero fue tan grato verle -tras anunciar «déjame hacer mi última buena acción del día»- encaramarse en un muro y, tras la reja, estirar su brazo para alcanzarme la flor. Todo ese esfuerzo solo para regalarme el botón de rosa ¡¿Cómo no iba yo a estar agradecida por ello?! Es rico recibir bombones, sí, pero una flor no debería pasar nunca de moda, ni perder significado.
      Gracias una vez más por estar Dudus. Besis.

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  3. Nube

    Shere todo viene de lo que enseñamos en casa, es ahí donde se siembran valores, si no enseñamos la sensibilidad a nuestros hijos no le darán valor a las cosas pequeñas de la vida que tanto producen y cultivan nuestro espíritu. Es una lástima que se pierdan los valores de esa manera, que la mayoría se enfoquen en lo material dejando pasar por alto los «instantes y detalles».

    Lo único bueno de todo eso, es de que las personas sensibles escaseamos y por tanto somos más valiosas que antes, o sea que somos como una aguja en un pajar donde muchos se tiran y no encuentran nada, en otras palabras somos especiales ggggg

    Al final lo tiré a broma pero sabes que en el fondo, tengo razón muas 😉

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    • Sherezada Autor del Post

      No creo que todo venga de la casa Nubecita, aunque sí una buena parte, pero tampoco es de achacarle toda la responsabilidad a los padres y lo que enseñaron o no enseñaron, porque cuando crecemos nos volvemos capaces de crearnos nuestros propios conceptos y de saber lo que está bien y está mal. Yo no puedo decir que le doy importancia cero a recibir una flor como regalo porque así me lo enseñaron mis padres. Sí, es cierto, la enseñanza de casa es bien influyente, pero las personas que somos y nos hacemos están determinadas en gran medida por nosotros mismos.
      Da igual si lo dices medio en broma, versa un refrán que así se dicen las mejores verdades, así que lo importante es que vinieras y nos dieras tu parecer, que aunque medio en broma no deja de ser certero, porque sí, de algún modo somos esa aguja en el pajar, ese punto especial que aun saber ver lo grande en el detalle pequeño.
      Besus… y no desaparezcas!

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