El gesto

Era un día de esos en los que el mundo entero te sobra, que el peso de los problemas te carcome por dentro y no atinas a pensar sino en los porqués de su existencia, y en como podrías resolverlos. Era un día de esos para mí.

Iba por la calle, en mi rostro más seriedad de la habitual, abstraída por los conflictos que me atormentaban, como un bucle sin fin que se rehacía una y otra vez en mi mente. Estaba triste, lo confieso. Mis emociones habían sido mordidas y languidecían dentro de mí, anhelaban un rincón ermitaño donde nada ni nadie pudiera darles alcance. Hacía sol y sudaba, tenía hambre, y sed.

Lo más difícil de sobrellevar era mi estado de ánimo, era aplastante, ataba con fuerzas mis ganas de decir y hacer. Hay días así, en los que mandarías todo lejos y simplemente te sentarías a dejar las horas correr, sin propósito alguno, con la mente en blanco, y el silencio por total compañía. Pero tienes cosas que hacer, impostergables, porque la vida sigue girando sobre la rueda lo quieras o no, te sientas como te sientas, y hay problemas que no se resuelven solos, y otros sin solución pero que se resisten a exiliarse de tu mente y te trastocan los ánimos. Algunos le llaman el color de la vida, el equilibrio, el “aquello” necesario para aprender a apreciar las cosas buenas, en fin, yo le llamo una hijeputada de la vida.

Iba entonces yo, caminando. Le vi antes de cruzar la calle. Entraba al portal de su casa y me vio. Se detuvo haciendo ademanes de cerrar la puerta. Se me hizo evidente que se demoraba a propósito para esperar a que yo pasara. Siguiendo la dirección en la que iba cruzando la calle terminaría pasando justo enfrente de su puerta. Me crispé un poco, no estaba yo para melosidades de desconocidos. No obstante seguí hacia adelante, no contaba ya con la opción de retroceder puesto que estaba a mitad de la calle.

Pasé entonces por delante de la reja de su portal. Era un hombre de buena estatura, pelo negro y rizo, piel trigueña. Debe haber estado rondando la treintena, pues su juventud se empezaba a marcar por cierto rastro de dureza. Se inclinó a recoger algo que había a la altura de su rodilla, luego se incorporó y me miró. Justo cuando pasaba por delante de él, en el momento preciso, con una sonrisa en los labios extendió su mano hacia mí, ofreciéndome una delicada Violeta que acababa de arrancar de su jardín. Acompañó el hermoso gesto con una frase de halago. Miré entonces aquello ojos nobles y pícaros a la vez, tomé la flor y le di las gracias, mientras le ofrecía a cambio, irremediablemente, la primera sonrisa del día.

Hay veces que la vida se empeña en apocarnos, en someternos a las tristezas y la desesperación. Pero luego aparece un ángel y se encarga de cambiarte el mundo, aunque solo sea por un instante.

11 Replies to “El gesto”

  1. RagnaR

    Hola Shere, confieso que me sentí mal por tí. (No se, a lo mejor era obra de tu ingeniosa mente pero lo sentí demasiado real y no tuve otra opción que ser solidario de tu dolor de ese entonces). Me alegro mucho de que encontraras en ese justo momento al angel que mencionas, ofreciendo un gesto en peligro de extinción. Cosas cómo esa ya no se ven y me alegra que alguien evita que muera del todo.
    Unos consejitos para el futuro:
    Cuando n problema no tiene solución, al menos por el momento, deja de ser problema. No te rompas el coco con algo que no se puee arreglar. (Esto me lo digo alguien hace y un tiempo y déjame decirte, tiene toda la razón).
    Y como dices la rueda de la vida no para, sigue contigo o sin tí, hay personas que dependen de tí de cierta manera ( yo soy una de ellas jajajaja) tiene que hacer de tripas corazón y mostrar tu mejor cara, porque las cosas son mejor cuando se tiene la actitud correcta.
    Y esta filosofía es completamente mía: En este país quien no jode se jode. Entiéndase por joder, a divertirse, a pasarlo bién. Pude que no sean los mejores consejos pero a mí me funcionan jajajajaja.
    Un besote Shere. Se te quiere y mucho. Puedes pensar en eso la próxima vez de gorrión, a lo mejor te saca una sonrisa

    Responder
    • sherezada Autor del Post

      Gracias mi Rag, por tanta sensibilidad y por los consejos. Ciarto es que la vida hay que tratar de mirarla con el mejor color posible, pero hay ocasiones en las que los desánimos nos superan. No obstante son tan solo pasajes, siempre vuelve a salir el sol aunque no sepamos exactamente cómo. De cualquier forma fue bonito vivir ese hermoso gesto en medio de las nubes grises.
      Gracias por tanto cariño y es muy pero muy bueno el tenerte de nuevo por mi rinconcito de las letras. Un beso vikingo para ti.

      Responder
  2. yoenkys

    Hermoso tu relato, a cuántas personas como tú les habrá pasado igual? Hay veces que cuando menos lo imaginas alguien llega a tu vida aunque sea un momento fugaz como un relámpago y hace que de la espinas broten tiernas flores.
    Soy de los que piensa que la cortesía nada me cuesta y sin embargo, es capaz de comprármelo todo.

    Responder
    • sherezada Autor del Post

      Pues es así como dices Yoenkys, momentos que no tienen que durar mucho, basta un solo gesto, para que las espinas se escondan por un tiempo. La cortesía y la galantería medida y de buen gusto siempre se agradece. Gracias por tu comentario y espero que regreses. Saludos!

      Responder
  3. duda

    Irremediablemente, aunque el contexto es otro, este final me trajo a la memoria esta melodía:

    «O pasa un ángel, se hace leyenda, y se convierte en amor…»

    Es así como dices, días negros en que todo te sale mal o te sabe mal, días que añoras que terminen, hasta que un pequeño detalle los salva.

    Bien por ti como siempre Shere!!!!

    Responder
    • sherezada Autor del Post

      Es así Du, son experiencias que por simples que parezcan acaban cumpliendo un cometido de salvación, y nos curan un poquito el alma, aunque sea solo por ese instante en el que dura su savia. Me alegra que te gustara, Dud.

      Responder
  4. Lizett

    Hola Shere!, que bueno tenerte de vuelta, llegue algo tarde pero ya estoy aca, ajja, me alegra mucho volver a leerte, y sobre el escrito me gusto, y si a veces un gesto, una palabra, tiene ese poder de hacer la metamorfosis animica posible, nos energiza, nos cambia el dia, permitiendonos salir bajo la nube negra que nos acecha, y ver las cosas de manera positiva, en fin, venga de donde venga de la mano de quien venga, se agradece, ojala y siempre encontremos ese aliciente que nos ayude a lidiar con los dias grises que esten, estan venir.

    Responder
    • sherezada Autor del Post

      Pues que bueno verte a ti nuevamente por mi sitio, Liz!!!
      Y es así, son personas que nos salvan los instantes y no nos dejan más opción que sentirnos agradecidos, y con un pequeño retoñito de esperanza.
      Ya no te pierdas niña!!! Que es muy bueno saberte por aquí.

      Responder
  5. Nube

    Ay Shere, cuantas veces nos hemos sentido así, que nada importa y que las horas corran, que la inercia de la vida te lleva, te empuja con su aceleración, creéme te entiendo, pero como vez, siempre aparece un ángel, aunque sea por un instante, y recibes y das el mejor regalo, una sonrisa.

    Muas

    Responder
    • sherezada Autor del Post

      Si, así es Nube. Y son vivencias que nos hacen recordar que siempre hay algo más para seguir, alguien más para sonreir, otro sitio donde mirar. Son cosas necesarias, a veces imprescindibles. BEsis.

      Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *