Supongo que este tema no resultará ser el más atractivo para la mayoría de las personas que visitan mi blog, inclinadas generalmente a mis temas más polémicos y/o eróticos; pero de igual modo, aunque no arranque comentarios, lo escribo, porque me siento en una especie de deuda con mi gusto personal y con mi niñez que me lleva a hablar sobre esta mujer que me gustaba escuchar desde que era yo una niña. Al parecer desde siempre se fue forjando la diversidad en mi gusto musical, que abarca cualquier género e intérprete que logre tocarme los sentidos, más allá de la época en la que florecieron.
“A mi manera” Esa canción me encantaba –me encanta–, en su voz, su temperamento, me gustaba verla cantando con aquel desgarro del alma, aquella fuerza en la voz. Fue una especie de mujer desafío, con su temple y su fiereza, dando siempre la impresión de ser ese tipo de persona que lo hace todo con una pasión visceral, simplemente porque no sabe ser de otro modo. Defensora de la mujer en sus letras, renegando de cualquier cosa que nos pudiera hacer menos: amar sí, con toda el alma, pero jamás disminuyéndonos.
En esas extrañezas de la vida que te hacen asombrarte ante las casualidades más improbables supe ayer –como todo el pueblo de Cuba– del fallecimiento de esta mujer, justo cuando hace apenas unos días atrás comentaba yo en casa acerca de su desaparición de la pantalla televisiva, y cuando posteriormente dos concursantes del programa Sonando en Cuba interpretaran temas suyos. Ha muerto Lourdes Torres, una mujer que fue puro temperamento, que respiró pasión y entrega. Su voz me lleva a mi niñez, y no deja de extrañarme un poco el hecho de que me gustara cuando transitaba yo en una edad en la que no se podría considerar usual el tener este tipo de gustos, pero así era, me gustaba. Y no solo cuando cantaba “Abuela ¿qué pasaría?” junto a su nieta en un programa de canción infantil, sino también en sus temas adultos, que lanzaban desafíos a la vida, a la gente, y a los hombres.
Yo le recordaré, junto a miles de personas en este país, y continuaré apreciándole cuando desde la distancia de su existencia emerjan programas de televisión que le salven del olvido. Sea este mi pequeño tributo a su voz, su personalidad, su hacer. Porque ha sido una de las mejores cantantes de nuestro país, porque en cierto modo me identifico con ella, porque merece la justicia del recuerdo.






Hola Shere…
Debo confesarte que no soy de los fieles seguidores Lurdes, pero reconozco que fue una cantante excepcional, y que la culturas cubana pierde as una de sus mejores exponentes… es bueno estar de vuelta nuevamente… mis besos para ti.
Me entero por tu blog de la noticia.
Y tienes razón, Lourdes era pasión pura, pero también alegría, distinción y carisma. Disfrutar de una entrevista con ella era fácil, porque te parecía conocida, cercana, tal era siempre su humildad y sencillez.
Aunque tarde, me uno a tu Homenaje.
Bueno Shere, no sabía ue habías seguido publicando, como te me perdiste de todas partes, cre qeu también la culpa es mía por no llegarme aquí a revisar. Leer este artículo me pareció que quien lo escribió fui yo, todas, todas las canciones de Lourdes Torres me encantan, lo mejor qeu tenían era precisamente la manera en que ella las interpretaba, poniéndole alma, corazón y vida. Ojalá y todos tengamos el valor de vivir a nuestra manera y medida como cualquiera.
Besitos.
PD: Inocentes… acabó conmigo, muy triste, real pero triste.
Pues si Nube, no he dejado de buscar alternativas para seguir publicando, aunque como ves ha sido muy distante. Tenía miedo de que me cerraran el blog. Ahora espero pasar por aquí más a menudo hasta que tenga mi conexión reestablecida.
Lourdes fue una grande de nuestra música. Es verdad que lo más jóvenes (jeje) probablemente ni la conozcan, pues hacía mucho ni salía en la TV, pero yo si pude disfrutarla cuando se le veía más y siempre me gustó, Nos quedan sus canciones, y sí, también esa meta de vivir a nuestra propia manera.
Inocentes no es más que un rafagazo de la parte triste de nuestras vidas, la parte dolorosa de la que no podemos zafarnos. Ya sabes que también me gusta traer un poco de realidad de vez en cuando.