Inocentes

Zury tenía 25 años. Era recepcionista en una Empresa, pero sus aspiraciones era llegar a ocupar la plaza de Comercial, por lo que estudiaba la carrera de Comunicación Social en el curso nocturno de la Universidad. Cuando tenía clases llegaba a su casa sobre las 10:30 de la noche, a veces a las 11:00, pero no le importaba, el sacrificio valía la pena, tenía muy clara su meta.
Una noche Zury regresaba a casa tras un día intenso, estaba exhausta y solo pensaba en llegar y darse un baño, comer cualquier cosa y acostarse a dormir. Faltaban apenas tres cuadras para llegar cuando sintió una mano oprimiendo su boca y algo punzante presionando en su espalda baja. Estaba muerta de miedo, las piernas apenas le respondían, no quería morir, no quería. Pero hay veces que la vida impone muertes más dolorosas que el deceso final.
El hombre detrás de ella era alto y corpulento, negándole a la chica cualquier posibilidad de defensa. La arrastró hasta un pasillo oscuro que había entre dos edificios y, coaccionándola con el cuchillo hincando la garganta, arrancó su ropa interior y la penetró de un golpe. Las lágrimas caían incontenibles por el rostro de la muchacha que ya no intentaba escapar, solo quería que el episodio acabara. El hombre desbocó el placer en su interior, bufó unos instantes pegado a su rostro, luego se levantó y se fue, no sin antes pronunciar otras tantas amenazas. Así fue violada, esa noche, cuando regresaba a casa.

 

Camilo era un joven como cualquier otro, con ganas de vivir la vida, y vivirla bien. Salía con los amigos, y con su novia, se daba gustos propios de los chicos de su edad. Era un muchacho atractivo, lucía muy bien sus 20 años, al igual que su novia, una chica muy bonita y divertida.
Una noche fueron a una fiesta pública que se celebraba en un parque de la ciudad. Otro joven un poco mayor, con algo de alcohol en su sistema, tocó las nalgas de la novia de Camilo al pasar, con toda intención. Se enredaron pues en una lucha brutal exhalando ansias de primacía masculina, los golpes sonaron, los cuerpos rodaron, las chicas aullaban exaltadas, nadie les separaba. De repente, Camilo propinó un golpe al rostro del otro muchacho haciéndole caer sin control. El sonido de la cabeza chocando contra el borde de la acera acalló a los que presenciaban la pelea, y varias exclamaciones se sintieron por lo bajo cuando la sangre comenzó a brotar.
Fue juzgado y condenado a prisión, el hábitat de hombres sin corazón, sin futuro, hombres que no tienen más razón para vivir que hacer daño; el hábitat de un hermano del difunto. La primera noche en prisión se cernía sobre un Camilo asustado y desecho, durante el día había probado varios avances de lo que sería su vida en aquel lugar, ya en la noche, una litera maltrecha le acogía como único refugio en una galera llena de hombres superiores. Se sentía diminuto. El pinchazo se clavó en su nalga sin que pudiera advertir su llegada, y acto seguido, un susurro anunciándole el fraternal motivo, y el augurio de futuros enfrentamientos.

 

Madelaine era una mujer de espíritu consagrado, de esas mujeres que se entregan a cada causa de vida plenamente, sin poner condiciones. Dada al trabajo, a su familia, a los amigos, dedicada a todo con el compromiso del afecto y la responsabilidad.
Conoció a Félix cuando ambos estudiaban en la Universidad y se enamoró perdidamente de él. Tras un tiempo de noviazgo hermoso y lleno de ilusiones, flores, canciones y dedicatorias, se casaron, y unos meses después tuvieron un hijo. Madelaine jamás miró a otro hombre, todo su mundo estaba ahí, en la familia que había formado, se sentía orgullosa y satisfecha del hijo que habían engendrado, un joven ya, correcto y educado, trabajador, de buen corazón como su madre. También estaba orgullosa del matrimonio que había logrado construir, Félix era un hombre como pocos, nunca le dio motivos de tristeza, siempre brindó estabilidad al hogar. Madelaine era feliz.
Un día regresó del trabajo y encontró a Félix sentado en la cama, de espaldas a la puerta. Al principio no notó nada extraño, pero luego un rítmico movimiento de los hombros del esposo llamó su atención. Bordeó la cama sobresaltada, nunca le había visto llorar, algo grave tenía que haber pasado para que él estuviera tan compungido. Sentándose a su lado puso una mano en su hombro, pero él se movió esquivo, medio asustado. Antes de que pudiera articular alguna pregunta se percató de que él sostenía algo entre sus manos: una fotografía. Era la imagen de su esposo, con un rostro espléndido y feliz, en una inconfundible pose de intimidad con otro hombre.

 

Zury, Camilo y Madelaine se sientan en el gran salón a ver la televisión, cada uno carga con su propia historia a cuestas, pero comparten un destino similar. En el Sanatorio los doctores intentan prolongar sus vidas el mayor tiempo posible, intentan luchar contra el VIH que circula en sus venas, aunque ellos no tuvieron una vida sexual irresponsable. Les han condenado, aunque son inocentes.

9 Replies to “Inocentes”

  1. Lizett

    Hola, Shere, que tal has estado?, no sales de vacaciones?.., entrando en materia, divagando bastante, ajja, nos has traído tres historias desgarradoras, una realidad dificil de enfrentrar para cualquier persona en la piel de cada uno de los protagonistas, esta al estilo de la de la cara oculta de la luna, con la diferencia que aqui no es una alerta sobre los peligros del sida y demás..,aquí se trata como nosotros mismos nos violentamos, nos dañamos, y maltratamos, de como a veces sin beberla ni comerla somos victimas de situaciones o nos vemos envueltos en cosas inesperadas que no concebimos y para lo cual siempre surgen preguntas como: Porque yo, por que a mí?, en fin, triste historia, pero mas triste la continuación de esos momentos.

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    • sherezada Autor del Post

      Pero así es la vida Liz, llena de situaciones difíciles que muchas veces no podemos controlar ni determinar, sino que nos toman por asalto y no podemos hacer otra cosa que asumirlas. La vida no es justa, así que no siempre pagan los culpables, ni salen ilesos los inocentes.
      ¿Vacaciones? Tal vez a finales de mes, pero aun no se con seguridad, ya veremos. ¿Y tu, no te cogerás unos días con tu nena?

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  2. katniss

    lo unico que quisiera decirte es que a pesar de que escribes cosas tristes me gustan, eres la unica de todos los bloc a demsa de eco que sigo y leo siempre, aunque en ocasiones tengaamos puntos de vista distintos, pero igual lo leo, felicidades

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    • sherezada Autor del Post

      Gracias Katniss, la vida también tiene cosas tristes, no podemos escribir siempre las alegres. Y la idea es esa, no que estén todos de acuerdo conmigo siempre, sino que les guste lo que escribo, comenten, y regresen. Es bueno ver que tu lo haces. Saludos.

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  3. akagami-neko

    ohhhhhh, la hostia shere, si tanto tiempo de silencio te hace sacar estas maravillas, entonces es un silencio perdonable, se extrañaba la mezcla de sentimientos y el amargo olor a realidad

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  4. duda

    Como siempre excelentes relatos. Por la forma y por el contenido.
    Historias reales, fuertes, y tristes.
    Rotundamente convences Shere, tienes un arte especial para este tipo de escritos.
    Un beso

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    • sherezada Autor del Post

      Gracias Du, son las entrañas de la vida, que a veces salen a flote cuando uno escribe. Y sí, a mi siempre se me ha dado mejor escribir de tristezas que de alegrías, no se por qué (o tal vez si sé). Me alegra que te gustara, sabes que tu opinión sobre lo que escribo siempre ha sido importante para mí. Besos.

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