Hay un sitio en La Habana que me enamora, una prolongación de rincones que se suceden y acogen a las más diversas criaturas. En esos metros de muro que el mar golpea sin cesar se han construido las historias más insospechadas, aventureras, descabelladas, impúdicas, de amor, y hasta de muerte.
Es afrodisíaco y seductor, se ofrece sin reparos y se deleita en las presencias que le adornan en toda su extensión. Disfruta las melancolías, el olor a alcohol, los besos robados, las angustias, y el sexo sórdido.
Allí besé al hombre que una vez amé, tuve también mi más extraña cita, y canté al son de los acordes de una guitarra errante. Ahí quiero tener a aquel que tanto me estremece las entrañas si me mira.
Siempre volverán mis pies a caminarle, y mis ojos a besar su mar; porque es magia que me envuelve en recuerdos y pasiones, en anhelos y esperanzas.
Con su olor a sol y luz de luna, su velo de sal, vestido de mulatas a buen precio, su tabaco de contrabando y su negro de fuerte sudor. Con los locos muchachos saltando hacia el abismo de sus aguas y los pescadores rivalizando sus anzuelos con el pico del pelícano.
Que no me deje a la deriva la ternura de su hechizo, no me abandonen sus cantos de sirenas. Que no sea olvidado, ni se seque nunca el Malecón.







Cuando le vas a dedicar un post a la playa? lo estoy esperando como cosa buena
Bueno Munds, le escribo a lo que me mueve, cuando se me cuela por detro alguna musilla que me inspira con repsecto a algún tema. Pero prometo buscar dentro de mi a ver si sale algo, pero si no sale, pues lo siento eh, que escribir por escribir, como que no 😉
Lo que te mueve que se te cuela por dentro… por dentro por doinde, Shere?
Y seguroi que sí te sale, ya verás, yo sé lo qué te digo; pero igual me pregunto por donde.
¿Por dónde le entra el agua al coco?… tu ya quieres saber mucho jajaj 😛
Cuando leí la proçimera línea creí que el post era sobre la casa del chocolate.
jajajajaja ¡¡¿Cómo, si nunca he ido??!! Pero estoy segura de que cuando vaya y pruebe las exquisiteses achocolatadas caeré rendidamente enamorada de ese sitio también. Y entonces seguro escribiré algún post jajja 😉
Vaya Shere, te la comiste!!!..lindo que te ha quedado esto, estás eclipsando a la multitud.
Aahhhhh!! Graaaciaasss!! Caray Vivi, no se que decir. De verdad que me asalta una inseguridad cada vez que publico algo, y luego vienen ustedes y me comentan así, y es un subidón, de veras. Pero para nada eclipso a nadie, los escritos de ustedes son muy muy buenos, yo soy apenas una parendiz 🙂
Sorry lo leí el viernes pero no me alcanzó el tiempo para comentar…gracias por la entrega y si, el Malecón tiene muy buenos recuerdos, sin ir más lejos en el tiempo, la única vez que han venido nuestros amigos camagueyanos nos reunimos allí también y la pasamos de maravilla…Un lugar excepcional de verdad…Danke Shere
Das Vidania
Pues sí Helly, para mi es un sitio al que siempre volver. El lugar se presta igual para los amigos, los amores, o las soledades. Es mágico.
Gracias por llegarte una vez más 😀
El malecón a mi huele a guitarra, a intentos de amor y muchos muchos amigos con la melodía del mar tratando de romper el tiempo.
He sido en mis pocos momentos bohemios en la habana, muy del malecón, es parada obligada para todo el que pise la vetusta ciudad.
Junto con G, de las pocas cosas en las que siento mística real en la cruel Habana.
A mi me encanta, el muro, la gente, los vendedores, los músicos con sus guitarras… en fin, que siempre vuelvo a él, a disfrutarle, a vivirle.
luna, algo está sucediendo, que estoy sintiendo que esta vez me están dejando solo, al menos solo como la noche…
me recordaste esa canción…
Vaya, una de las canciones de Varela que más me llegan… y sí, no deja de estar a tono con el escrito.
Bienvenido sgt! Gracias por llegarte y ya sabes… espero que te conviertas en los asiduos. 😉